Valoro
bastante mi energía, mi alegría como para dejármela robar.
Me
protejo de carroñeros y animales que aparentemente son dóciles pero que en poco
tiempo pueden devorar y absorber toda la energía dejándome en los huesos.
Cuidado
también con las ideas, pensamientos, emociones y frasecillas que vuelan ligeras
por el aire. Como te alcance o se te pegue por casualidad, puede ser mortal. Un
picotazo de la muerte. ¡¡PROTEJETE!!
Anda
ligero, no te quedes en un sitio mucho tiempo. Pon límites claros, muy claros. Camina
solo. Observa, obsérvate con cuidado, puede que ya estoy infectado y no me veo.
Observa:
¿dónde está mi alegría, frescura, cachondeo, presencia, sensualidad y cariño?
Si no está, ESTOY INFECTADO
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